TEXTOS
ALEJANDRO GRACIA. NECESIDAD DE EXPERIMENTAR
La relación de Alejandro Gracia con la pintura es una relación generosa, abierta, sin fronteras, una relación de feliz convivencia, de necesidad continua de experimentación, de memoria y de presente, de vivencia y de experiencia. Como si de un alquimista se tratase, el artista experimenta, buscando en cierto modo esa salida de la bidimensionalidad, ese caminar lento hacia nuevas formas de hacer, de la mano de la pintura, pero intuyendo casi un camino hacia lo escultórico. La imagen plástica se halla en continua transformación, el lienzo se “sobrecarga” de materia, los colores mudan, el soporte se convierte en laboratorio. Ese afán de búsqueda de nuevos materiales viene avalado por la utilización de óleo, esmalte, ceras, colorantes, tintas, resina..., un cuidado método de trabajo con el que busca además preservar sus creaciones, conservar su obra. También los soportes cambian, el lienzo es sustituído en ocasiones por mantas térmicas, oro y plata formando parte de su particular universo creador.
Podemos encontrar referentes en la obra de dos artistas fundamentalmente, el valenciano Manolo Valdés y el mallorquín Miquel Barceló, con los que comparte libertad creativa, gran interés por lo matérico y necesidad vital de experimentación. También podemos vislumbrar ciertos paralelismos con la obra de Manolo Millares en el gusto por la materia como memoria y en la primacía del color.
Amplía constantemente su lenguaje pictórico, retratos, naturalezas muertas o paisajes urbanos conviven sin fricciones en sus trabajos. Las vivencias de Alejandro Gracia se plasman en sus obras sinceramente, sin tapujos; en In a bottle of wine aparece el yo visto desde fuera, un ángulo imposible teñido de rojo vino, el hombre sumergido en un etílico burbujeo. En Dama, verdes y azules configuran el retrato de una mujer sin rostro, que adivinamos compañera de aquellas Meninas que retrató Valdés. La violencia cromática campa a sus anchas por It´s a like a shot, disparos de color en gran formato; estética del paisaje urbano también reflejada en Caso 6000 Diamt o en Caso 603, obras en las que el espectador adquiere protagonismo buscando posibles lecturas; confidencias compartidas y reinterpretadas. La temática animal también encuentra su lugar en la obra del artista, el ritmo cambia y aparece representada la cabeza de un caballo como tema fudamental de otro de sus trabajos, Hors.
Alejandro Gracia trabaja empujando su particular piedra, Sísifo luchando cada día cargado de lienzos, color, números, materia..., experimentando la sensación de libertad durante un instante, ése en el que ha terminado su gran esfuerzo y en el que el peñasco no se ha vuelto a caer, ése en el que el artista ha rematado una obra y todavía no piensa en comenzar la siguiente. Necesidad de experimentar, carrera de fondo con salida desde la pintura, pasando las distintas etapas con ritmos diferentes, la meta quizás en la cima de la montaña.
“Un artista se “limita” a pulsar lo que acontece en el mundo de las ideas y a registrar su momento que es el momento exacto de su tiempo”. “Arte no es arrendamiento; sólo hombre, mundo, registro en bruto, necesidad expresiva”. Manolo Millares.
Emma González
Crítica de arte